¿Estás pensando en cambiar tu antitranspirante a base de aluminio por uno de nuestros desodorantes a base de magnesio? Sigue esta guía para una transición sin problemas.
1. ¡Lávate las axilas! Parece sencillo, pero una limpieza eficaz implica mucho más que simplemente frotarte gel de ducha. Los jabones y las pastillas limpiadoras corporales son los mejores. Si prefieres el gel de ducha, asegúrate de hacer espuma: ¡la espuma es donde surge la magia! ¿No sabes con qué producto empezar? Prueba nuestra pastilla limpiadora.
2. Aplica una cantidad de desodorante del tamaño de un guisante en cada axila. Si no tienes las axilas depiladas, asegúrate de que el producto cubra la piel de manera uniforme. ¿No sabes cuánto usar? Empieza con una cantidad un poco mayor y ve reduciéndola gradualmente. Si el desodorante no te mantiene fresco hasta el final del día, considera aplicar un poco más. La dosis ideal varía según tus preferencias, pero una lata debería durar unos dos meses.
¿Axilas depiladas o sin depilar? ¡No hay problema! Funciona perfectamente en ambos casos.